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lunes, 5 de mayo de 2014

Obediencia perfecta


Julián Santos, un jovencito hijo de familia acomodada del centro de México es reclutado como seminarista por los Cruzados de Cristo, una congregación católica a cargo de un carismático líder espiritual.
La vida en el seminario gira alrededor de la figura de Ángel de la Cruz, quien consigue cuantiosas limosnas y tiene acceso a altos círculos políticos y religiosos. Además de eso el padre de la Cruz es un pederasta que abusa de manera constante de todos los jóvenes inscritos en el seminario.
Podríamos resumir de esta manera, sin darle mas vueltas, la anécdota de Obediencia Perfecta (México, 2014) recién estrenada en este fin de semana. Dirigida por el ex seminarista y productor cinematográfico Luis Urquiza Mondragón, la película se anuncia, en su publicidad y mediante un texto en pantalla, como basada en una historia real.
Nadie puede pasar por alto las semejanzas del personaje del padre de la Cruz con el fundador de los Legionarios de Cristo. Aunque no se trata de un filme biográfico ni histórico es innegable el parecido de la caracterización de Juan Manuel Bernal como Ángel de la Cruz con el aspecto físico de Marcial Maciel.
Al no filmar una biografía Urquiza puede abordar el tema del poder de una manera amplia, desde los aspecto interpersonales hasta institucionales, usando una serie de referencias muy concretas de la realidad mexicana actual y un sobre todo conjunto de metáforas que le dan potencia a la película.
La fascinación maligna del personaje de Ángel de la Cruz hace que uno pase por alto uno de los aspectos centrales de la película Obediencia Perfecta: el hecho de que no está enfocada en la figura del sacerdote abusador, sino en la víctima, el seminarista Julián Santos interpretado con intensidad silenciosa por Sebastián Aguirre.
Cada año, Ángel de la Cruz, cuya fotografía cuelga de casi todas las paredes del seminario de los Cruzados de Cristo y es reverenciado por todos en la congregación, escoge a uno de los adolescentes a su cuidado para que viva con él.
En esta cercanía se va fraguando el abuso sexual, que nunca es repentino ni abrupto. Cinematográficamente jamás es frontal. Luis Urquiza lo maneja con un cuidado muy similar al pudor de los amantes: con una lógica de puertas cerradas y luces apagadas.
Pero en estos círculos que se cierran se va trazando una nueva figura, el verdadero asunto de Obediencia perfecta. El seminarista convierte en una pareja entregada amorosamente a su victimario, incluso celosa y posesiva pero sin poder.
Es el drama de un primer amor, el de Julián por el padre Ángel, y que pronto descubre que no es el centro del universo, aunque así se lo han hecho creer para que se entregue en alma y cuerpo, para que su identidad sea reconfigurada a semejanza de la del sacerdote.
Como su título lo indica, Obediencia perfecta es la historia de una sumisión, el rostro horrible y desconcertante del poder. Para que alguien ejerza violencia de manera sistemática y repetitiva debe haber cómplices. Estos pueden compartir intereses, pero también pueden serlo por convicción, apego y cariño.
Claro que esos sentimientos no son espontáneos, el personaje de Juan Manuel Bernal construye a su monstruo pederasta a partir de un rasgo central: la capacidad de seducir. Todos en la película parecen estar encantados con orbitar alrededor de Ángel de la Cruz.
La única excepción es Alberto, otro seminarista adolescente, hiperhormonal y mas bien gandallita interpretado por Alejandro de Hoyos Parera, cuyas denuncias caen el vacío de los oídos que no quieren escuchar.
¿En qué país puede ocurrir una historia como la de Obediencia perfecta? En uno donde los ciudadanos están fascinados con la belleza de sus líderes, donde la voz de las víctimas es acallada, donde todos podemos aspirar a ser beneficiarios de los abusos a otros. Esto es lo verdaderamente monstruoso del planteamiento de Obediencia perfecta.
Es el mundo distorsionado por la lente de uno de los mejores directores de fotografía de México, Sergei Saldívar Tanaka quien, cosa rara en nuestra cinematografía, no teme utilizar lentes de gran angular en interiores e ilumina algunas escenas como si fueran blanco y negro para dejar claro lo oscuro del personaje del Padre Ángel.
Obediencia perfecta transcurre apenas en unas cuantas locaciones, se concentra en los espacios del seminario y de la casa de Ángel de la Cruz con resultados similares a los que tienen las historias de terror donde los personajes no pueden salir del espacio maldito, que en este caso es un laberinto donde habita un devorador de niños, almas y voluntades con sotana.
La construcción del personaje de Ángel de la Cruz no deja espacio para la simpatía o la consideración: seductor de hombres y mujeres, finísimo de maneras, alcohólico, drogadicto, chantajista supuestamente enfermo, ostentoso y seguro de si mismo. Bernal y Urquiza lo presentan en situaciones que serían ridículas si no fueran trágicas. El director utiliza para ello la música. Recurre lo mismo, de manera quizá un poco obvia, a Sympathy for the Devil, la canción de los Rolling Stones para subrayar su maldad y a Popotitos, el clásico de los Teen Tops para resaltar su decadencia y mal gusto.
Puestos a criticar, habría que señalar la falta de claridad el arranque del filme, donde vemos al Padre Ángel ya viejo, recibiendo una notificación del Vaticano de parte del personaje interpretado por Dagoberto Gama, que con su enorme parecido al cardenal Norberto Rivera levanta risas a pesar de su seriedad y brevedad en pantalla.
Tampoco resulta evidente el papel que juega el joven que habla por teléfono. ¿Es Alberto? ¿es Julián? En un primer visionado no queda claro, la memoria no alcanza a retener el diálogo mas que en lo esencial. ¿Por qué empezar así la película? ¿Para demostrar que finalmente hubo justicia? ¿Para anunciar, desde el arranque que los malvados serán castigados? Eso parece completamente fuera de tono.
Igual que la voz en off, los textos que lee Juan Manuel Bernal – Ángel de la Cruz, escritos como cartas de amor a un joven seminarista. Habría que experimentar y verificar si eliminándolos no funciona mejor la película.
Pero eso no disminuye el impacto en el público del final que se contradice con el inicio. Sin vender la anécdota, se sugiere una perpetuación del ciclo de abuso, parece no haber salida. El público en la sala lo entendió y contuvo el aliento.
Luis Urquiza – ex seminarista, cineasta, productor, coguionista (al lado de Ernesto Alcocer) – ahora dirige su ópera prima. Ha filmado una película vigorosa, visualmente imaginativa, con defectos propios de una primera experiencia, pero superados por la pasión, el conocimiento y la intuición de las posibilidades del tema. Obediencia perfecta es la película para ver esta semana. No hay mas.

miércoles, 30 de abril de 2014

El club de los desahuciados

Dirigida por el canadiense Jean-Marc Vallée, Dallas Buyers Club (o El club de los desahuciados como morbidamente fue traducida) es la biografía de Ron Woodroof, quien a principios de la década de 1980 fue diagnosticado con síndrome de inmunodeficiencia adquirida, sida.
En El club de los desahuciados Ron es un electricista texano, vaquero aficionado a las drogas, las prostitutas y los juegos de azar. Cuando le dan 30 días de vida se niega a aceptar el diagnóstico como sentencia de muerte y se lanza a México por fármacos no aprobados para su venta en Estados Unidos. Los medicamentos no sólo le funcionan, sino que se convierten en un negocio. Funda el “Club de compradores de Dallas” entre los que padecen la enfermedad y es todo un éxito.
El club de los desahuciados es una película de bajo presupuesto con el gran reto de lograr una atmósfera de los años 80 verosímil. Ello resulta crucial por que muchas veces pretende un tono casi de documental: Por un lado aparecen hechos relacionados con el inicio de la pandemia del sida muy conocidos por todos, como la muerte del actor Rock Hudson y otros quizá no tanto, como las protestas de los enfermos exigiendo un trato humano y eficiente a las autoridades sanitarias estadounidenses. De igual forma, el director Jean-Marc Vallée utiliza la cámara a hombro, identificable por su inestabilidad, para dar un sentido de que estamos ante hechos verdaderos y verificables.
El club de los desahuciados podría ser un ejemplo de que hasta el patán mas despreciable puede volverse un héroe de la comunidad, al momento de que la iniciativa orginalmente comercial de Ron se vuelve una cruzada para dar medicina a los que viven con una enfermedad que no se entendía y que está aún mezclada con profundos prejuicios.
El arco de transformación del protagonista interpretado por Matthew McConaughey es ideal para el cine estadounidense: el grosero y homófobo macho texano se convierte en un héroe de los derechos civiles denunciante de las farmacéuticas que, en medio de la crisis, venden dañinos medicamentos a costos altísimos. Quizá esto les pareció mas atractivo a los miembros de la academia darle un oscar que muchos pensamos era para Leonardo DiCaprio como el cínico Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street: Martin Scorsese. Estados Unidos, 2013). Claro, no se puede pasar por alto la transformación física de McConaughey, pero ganar un premio de la Academia no debería ser un asunto sólo de perder peso.
El club de los desahuciados arranca bien, de una manera interesante, la atmósfera está bien recreada y el personaje principal se enfrenta aterradoramente a su destino de morir. En una escena, por ejemplo, alucina quedarse solo con un siniestro payaso en un rodeo abandonado. Pero la película se extiende demasiado, los malos se vuelven demasiado malos y los buenos empiezan a volverse intachables. A los gringos parece gustarles mucho que sus películas se resuelvan en tribunales. Afortunadamente, en El club de los desahuciados sólo hay una escena en la corte. Pero eso no evita que el final se prolongue en exceso.
No se trata tampoco de un film demasiado original, sus procedimientos de cámara, edición y narrativos son bastante convencionales. Los logros de físicos de los actores ya los habíamos visto en los trabajos de Robert De Niro o Christian Bale. Pero aún así, con poco que aportar, El club de los desahuciados es una de las pocas opciones adultas en los cines invadidos aún por las vacaciones infantiles que ya terminaron.

martes, 29 de abril de 2014

Oculus: el espejo siniestro

La película Oculus llega a su segunda semana en la cartelera potosina. Dirigida, escrita y editada por Mike Flanagan, se inscribe en el género del terror y lo fantástico. Narra la historia de dos hermanos, cuyo padre mató a su madre después de torturarla y estuvo a punto de hacer lo propio con ellos. El menor sale de una prolongada estancia en el sanatorio mental y su hermana le pide que juntos destruyan el espejo en donde habita una entidad diabólica que poseyó a sus padres y que ocasionó su tragedia.
A simple vista el argumento no aporta demasiado, pero eso ocurre mucho veces: en el género del terror las películas no pueden siempre ser bien evaluadas por su anécdota. Hagan el intento de resumir la trama de obras maestras como El bebé de Rosemary (Rosemary's Baby: Roman Polansky. Estados Unidos, 1968) o El exorcista (The Exorcist: William Friedkin. Estados Unidos, 1973) para constatar que no abunda la verosimilitud. A fin de cuentas, en este tipo de cine las constantes son lo siniestro, lo inhumano y los límites de la razón.
El cine fantástico y de terror muchas se equipara con el thriller, es decir, con las películas con efecto de shock, cuyo mérito es mantenernos a los espectadores al borde del asiento haciéndonos sentir miedo, angustia o desazón. Los buscadores de estas emociones corren el riesgo de desilusionarse de Oculus. La película carece de una estrategia narrativa centrada en las sorpresas y la manipulación de las emociones.
Incluso hasta podríamos decir que su guión peca de intelectual. Me imagino a mis amigos entusiastas del psicoanálisis desmenuzando los conflictos de los personajes e identificando los mitos de Medea y de Edipo. Eso por si no es malo. En el género del terror se dan rienda suelta a los miedos conscientes e inconscientes, sociales e individuales. Pero en Oculus parece demasiada evidente la intención de ilustrar esos temas. No puedo dejar de pensar en los guionistas con las obras del Sigmund Freud a su lado al momento de escribir.
Lo que si es digno de destacar es la forma en que se cuenta la anécdota y cómo está editada la película. Hay dos líneas temporales, una en donde los protagonistas son niños y otra donde son adultos, que se entrelazan constantemente, rápidamente, con agilidad.
Estos saltos en el tiempo se logran con una cuidada edición que utiliza continuamente los emparejamientos. Un ejemplo: en un plano vemos al protagonista niño bajando las escaleras y en el siguiente es un adulto. La composición fotográfica guarda grandes similitudes en ambos y ello nos hace pensar en una repetición de la historia hasta el infinito.
Otro mérito de la edición es cuando nos hace dudar de la lógica de la acción. Otro ejemplo: el padre se quita de manera violenta una cinta médica, un “curita” como los conocemos y se hiere de una manera sangrienta. Inmediatamente después tiene la curita puesta, sin gota de sangre. Eso nos hace dudar de que si lo que ocurre pasa realmente o sólo es producto de mentes enfermas. Y se logra con el simple recurso de pegar dos trozos de película. Eso es cine.
Me es difícil emitir un juicio definitivo sobre Oculus. Por un lado la percibo hiperintelectualizada y por otro le encuentro méritos en aspectos estrictamente fílmicos. Al parecer son sus últimos días en cartelera. Le dejo la última opinión al público.

lunes, 21 de abril de 2014

El sorprendente Hombre Araña 2: la amenaza de Electro


El sorprendente Hombre Araña 2: la amenaza de Electro (The Amazing Spider-Man 2. Estados Unidos, 2014), la segunda película del lanza telarañas de Marvel dirigida por Marc Webb, se debate entre el melodrama romántico y el cine de fantasía y aventuras. Los resultados de esta confrontación pueden ser entretenidos, pero no para todos.
La película tiene como base un guión en el que trabajaron cinco escritores. Tal precaución no es para menos: el filme costó 220 millones de dólares. Se ha dicho que es la película mas cara jamás filmada en la ciudad de Nueva York.
Y precisamente a nivel del guión están las singularidades del El sorprendente Hombre Araña 2: la amenaza de Electro. En un film de su tipo es fundamental que el héroe se enfrenté físicamente, ética y moralmente con un adversario. El antagonista juega un rol fundamental.
El sorprendente Hombre Araña 2... no maneja uno, sino tres antagonistas, reconocibles por todo aquel que guste de los comics: Electro (Jamie Foxx con alopecia y diastema), El Duende Verde (Dane DeHaan en versión talla chica) y Rhino (Paul Giamatti no convincentemente enfadado).
Al parecer los realizadores sintieron la necesidad incluir muchos conflictos. Quizá no se sentían seguros de lo que estaban haciendo. ¿Que hicieron finalmente? Dejar en el centro de la trama la relación amorosa entre Peter Parker y Gwen Stacy, interpretados por Andrew Garfield y Emma Stone.
Los seguidores de Spider-Man saben que su gran tragedia es que su lucha como justiciero afecta a todo el entorno de su alter ego Peter Parker: la desventura ronda sobre su familia y amistades. Por ejemplo, uno de sus mas terribles adversarios es uno de sus mejores amigos: Harry Osborn el Duende Verde, interpretado con demasiada fragilidad por Dane DeHaan.
La película se apega en lo general a la línea argumental trazada por Gerry Conway y presentada por Stan Lee en los comics de la compañía Marvel de 1973. Punto a favor de los fanáticos. Pero la narrativa impresa se podía extender en varios volúmenes y tenía una enorme gracia para equilibrar la acción y el desarrollo emocional de los personajes. Y sin embargo, dos revistas de 20 páginas cada una se necesitaron para contar esta historia.
Finalmente las dos horas y 22 minutos de duración El sorprendente Hombre Araña 2: la amenaza de Electro resultan excesivas. Una parte del público, sobre todo quienes son menos seguidores de los comics, perciben su duración casi como un abuso. La historia se expande, se abre, se dispersa y fragmentada finalmente se diluye.
Si seguimos la máxima de Alfred Hitchcock de que la película es tan buena como bueno es el villano, al guión Sorprendente Hombre Araña 2 le falta desarrollo, a pesar de su duración, le falta desarrollo. Jamie Foxx no puede desarrollar los traumas que ocasiona el abuso sobre su personaje antes de converirse (literalmente) en una luminaria. A Dane DeHaan le falta espacio para confrontar el odio a su padre. Y el personaje de Paul Giamatti apenas es un esbozo.
Para mi gusto la mejor parte es el enfrentamiento con Rhino, conceptualizado como una enorme maquinaria de destrucción, contrastada con un pequeño, prácticamente infantil e indefenso Hombre Araña, cuyo mas grande poder son sus convicciones sobre el deber y la responsabilidad.

Un viaje con Peyote


La película Peyote se exhibe por primera vez al público potosino. El filme, dirigido por Omar Flores Sarabia, fue rodado en San Luis Potosí, Cerro de San Pedro y Real de Catorce. La diferencia entre Peyote y otros proyectos realizados en nuestro ámbito es que la ópera prima de Omar Flores encontró distribuidores en Europa y Estados Unidos.
Peyote narra el viaje de dos hombres en busca de su identidad. Tal y como lo resumen los cineastas en su blog www.quieresunviaje.blogspot.mx, la película narra la historia de Pablo, “un adolescente tímido y de vida estable, que conoce a un hombre diez años mayor que él. Juntos emprenderán una aventura al desierto. Sin embargo, su viaje los confrontará entre sí y los obligará a tomar decisiones que cambiarán el rumbo de sus vidas”.
Peyote es una película de largometraje concentrada en dos personajes. Producida con muy escasos recursos pero con inteligencia y conocimiento. Cabe destacar que la mayor parte del equipo que intervino estudió cine digital en nuestra ciudad, aprovechando una oferta académica actualmente inactiva: la especialidad en Cine Digital de la UCEM (Universidad del Centro de México).
Para filmar Peyote usaron unos cuantos fines de semana, una cámara fotográfica digital y equipo de registro sonoro profesional. El guión fue escrito a cuatro manos por el director Omar Flores Sarabia y el fotógrafo Sabdyel Almazán. Esta mancuerna previamente había tenido participaciones interesantes en los festivales internacionales de Cine de Guanajuato y de Monterrey, así como en el Docs DF.
La producción corrió a cargo de Ulises Castillo, quién actualmente se especializa en guionismo en la ciudad de México y que ha colaborado en producciones como Potosí e Hidalgo, la Historia jamás contada.
Peyote la película es producto del vértigo de la libertad. Es una evidencia de que narrar bien una historia es posible no sólo por la voluntad de quien filma, Se requiere además inteligencia y conocimiento. No hay improvisación en la película, hay un plan meticulosamente realizado. Existió antes del rodaje mucha previsión y al momento de filmar una extraordinaria disciplina.
Ello no evitó que en ciertos momentos la película haya estado al borde literalmente de desaparecer. Pero finalmente existe y no sólo eso: ya tiene asegurado un sitio en pantallas de televisión, computadoras y cine en Europa y Estados Unidos.
Peyote formó parte de la oferta mexicana que en 2013 buscó venderse y distribuirse en el festival de Cannes, en Francia. Llamó la atención de Breaking Glass Pictures de Estados Unidos y de la compañía alemana Pro Fun Media y se concretó la venta.
Con estos antecedentes mas de uno ha pedido insistentemente la oportunidad de ver la película. El próximo sábado 26, a las 7 de la noche, en la Cineteca Alameda, finalmente el público de la ciudad podrá ser testigo de esta travesía por el desierto potosino.

lunes, 14 de abril de 2014

Desasosiego, soledad y temor en El Capitán América y el Soldado del Invierno


Esta temporada, comercialmente marcada por el período vacacional de primavera, es particularmente dura para el cinéfilo.
Las salas se llenan con títulos para el público infantil, que no buscan ninguna novedad ni procuran riesgo ni incomodidad.
Los adultos, llegado el momento, también veremos películas como Río 2 (Rio 2. Director: Carlos Saldanha. Estados Unidos, 2014) porque llevaremos (o seremos llevados) por algún niño al cine.
Como no hay muchas opciones, prefiero dedicar esta entrada para hablar de una película que ya tiene unas semanas en cartelera y relacionarla con otros filmes mas o menos recientes.
El capitán América y el soldado del invierno, dirigida por Anthony y Joe Ruso (Captain America: The Winter Soldier. Estados Unidos, 2014) es una de las varias películas que la editorial Marvel llevará a los cines en los próximos meses.
La compañía de comics que cuenta con las creaciones de los legendarios Joe Simon, Jack Kirby y Stan Lee ha sabido encontrar una veta muy productiva en sus adaptaciones fílmicas.
Algunas han sido afortunadas en mayor o menor medida como las películas de Iron Man (Iron Man, Iron Man 2, Iron Man Three. Directores: Jon Favreau, Shane Black. Estados Unidos, 2008, 2010, 2013), las de Thor (Thor, Thor: The Dark World. Directores: Kenneth Branagh, Alan Taylor. Estados Unidos, 2011, 2013) o Los vengadores (The Avengers. Director: Joss Whedon. Estados Unidos, 2012). El capitán América y el soldado del invierno guarda relación con todas ellas.
El personaje del Capitán América no deja de despertar resquemores, sobre todo en nuestro país. Fue creado al inicio de la Segunda Guerra Mundial y su carga patriótica es evidente desde su uniforme de barras y estrellas.
En la continuidad creada para las tres últimas películas en las que aparece, el Capitán América lucha y vence a HYDRA, uno de los brazos mas fuertes del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Posteriormente es congelado. El personaje despierta en el mundo actual. Tiene mas de 90 años en El capitán América y el soldado del invierno y el desface entre el mundo de la segunda guerra y el entorno posmoderno y neoliberal genera conflictos en el personaje.
El Capitán América y su alter ego, Steve Rogers (interpretados por Chris Evans) trabajan para una agencia de seguridad supranacional, S. H. I. E. L. D. , encabezada por el tuerto Nick Fury, que a su vez es encarnado por Samuel L. Jackson.
En esta agencia llamada S. H. I. E. L. D. han desarrollado un especie de super drones, máquinas voladoras y automatizadas que permiten identificar a millones de personas y eliminarlas de manera sistemática y eficiente.
Este uno de los asuntos importantes que maneja la cinta, y que justifica una, llamémosle así, lectura adulta a una adaptación de un comic.
El Proyecto Insight, tal y como lo plantean el El capitán América y el soldado del invierno permitiría darle seguimiento a una sola persona a través del uso de su teléfono celular, de su computadora o su tarjeta bancaria. Luego de ser ubicado vía satélite, el sujeto podría ser aniquilado de una manera hipertecnológica, limpia y eficiente.
Este tipo de planteamientos son los que vuelven interesantes a los filmes de ciencia ficción. El capitán América y el soldado del invierno aborda uno de los temores mas grandes y mejor fundados de nuestra época.
El sistema de redes digitales nos ha vuelto identificables y perseguibles a todos los ciudadanos. La información puede utilizarse con fines de seguridad nacional o global para perseguir terroristas o narcotraficantes.
Pero la pregunta es: ¿quién decide quién es narcotraficante o terrorista? En la película el Capitán América descubre que los que están a cargo del proyecto, senadores, secretarios y otros agentes del gobierno y del poder político pertenecen a HYDRA, son sobrevivientes de la doctrina política de Hitler y pretenden el control global mediante el miedo.
Un diálogo de la película lo resume de una manera muy clara: la gente deberá entregar su libertad a cambio de su seguridad. Es la estrategia del miedo como control político.
Es Estados Unidos sobre todo los Republicanos han sido muy eficientes en el uso del miedo. En México no lo han sido tanto nuestros gobiernos, pero si han exacerbado conflictos como la llamada guerra contra el narcotráfico con fines de control y de legitimidad.
El capitán América y el soldado del invierno tiene sus mejores momentos cuando aborda esta temática. Alexander Pierce, el secretario de estado a cargo del Proyecto Insight y de S. H. I. E. L. D. no es otra cosa mas que un nazi elegante, casual y bien vestido interpretado por Robert Redford.
Ya desde hace muchos años, Stanley Kubrick había señalado esa continuidad entre los nazis y los gobierno de Estados Unidos en películas como Dr. Insólito o Cómo aprendí a no preocuparme y amar la bomba (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb. Estados Unidos y Reino Unido, 1964) . Es curioso que este mensaje entre en la narrativa de un personaje como El Capitán América.
Habría que matizarlo con otros elementos presentados en la historia de la película como la responsabilidad individual y el liderazgo de Seteve Rogers y Capitán América, pero eso excede este comentario.
Prefiero, ahora que hacen falta opciones en el cine, sugerir a los espectadores esta lectura del filme al lado de las de otras películas que dan cuenta de los temores e incertidumbres de la era digital.
Habría que unir al Capitán América y al Soldado del Invierno con La increíble vida de Walter Mitty (The Secret Life of Walter Mitty. Director: Ben Stiller. Estados Unidos, 2014) que narra las incertidumbres del proceso del cambio de lo analógico a lo digital.
Igual debemos tomar en cuenta como en Ella, (Her. Director: Spike Jonze. Estados Unidos, 2013) donde el protagonista Tehodore, interpretado por Joaquín Phoenix se enamora del sistema operativo de su computadora.
El Capitán América, Walter Mitty y Thodore están solos en mayor o menor medida ante estos cambios, ante las incertidumbres de los nuevos tiempos hipertecnologizados. Desasosiego, soledad y temor. ¿Les gustan como temas para la agenda de nuestros días?

lunes, 7 de abril de 2014

Luces opacas en la Cineteca Alameda


Este fin de semana marcó mi regreso como espectador a uno de los espacios mas importantes para la cultura cinematográfica potosina, la Cineteca Alameda, admnistrada por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de San Luis Potosí.
Por varios meses me ausenté de la Cineteca de manera voluntaria debido a la baja calidad de su proyección. El antiguo palacio de Constitución y Universidad había perdido la carrera contra el cambio tecnológico. Desde su inauguración sus proyecciones se habían realizado en formato analógico de 35 milímetros.
El año los distribuidores dejaron de mandar sus filmes en ese noble, bello, frágil y caro formato que cedió ante las facilidades y la economía del video en alta definición. Desde entonces padecimos los cinéfilos asiduos a la Cineteca Alameda de una proyección extraordinariamente deficiente con imágenes pálidas, oscuras y pequeñas que ni siquiera cubrían totalmente el espacio de la pantalla. Con aún mas dolor de corazón que de ojos me retiré de ese espacio.
Hace unas semanas se anunciaron mejoras en el equipo de proyección y de audio. Corrió la noticia de que se había instalado un nuevo cañón de video. El pretexto para regresar a la Cineteca Alameda fue La Gran Belleza (La grande bellezza. Italia y Francia, 2013) la película dirigida por Paolo Sorrentino, ganadora del Oscar a mejor película extranjera.
Puedo decir que las condiciones han mejorado, pero están rezagadas con respecto a las salas comerciales. La calidad del video es apenas full hd (http://goo.gl/IqzRdi), la misma de los reproductores caseros de blu – ray. La calidad de proyección del circuito comercial oscila entre el 2k y el 4k formatos mas luminosos, grandes y contrastados.
Las mejoras resultan mas opacas por las condiciones de la sala. En la primera función (que en el caso de La gran belleza comenzaba antes de las 4 de la tarde) la luz entra tanto por el oriente como por el sur. Nunca ha habido interés, cuidado y/o presupuesto para solucionar ese detalle que deteriora la calidad de la imagen.
En esta época repleta de dispositivos portátiles, conexiones a internet (que podrían y debieran ser mas rápidas), pantallas caseras de alta definición, videos en dvd, blu - ray , streaming y demás tentaciones y opciones para ver una película sin salir de casa, la pregunta es por qué ir al cine.
La entrada resulta cara. El boleto en Cineteca Alameda cuesta 40 pesos todo el día, toda la semana (25 para estudiantes y adultos en plenitud con credencial). En algunas salas de los complejos privados (Organización Ramírez y Cinemex) las entradas para adulto cuestan 34 y 35 pesos. Las condiciones de proyección no son muy diferentes a las de la sala admnistrada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de San Luis Potosí.
La selección de la cinta podría ser un motivo para ir a la sala. El retraso, con respecto a su estreno en el Distrito Federal, tampoco es muy grande: apenas un mes. Pero mas de un cinéfilo ya la había visto, no siempre de manera legal, por que el blu - ray se comercializó a nivel mundial desde enero (http://goo.gl/KL8s5O).
Pero el principal freno para asistir a la Cineteca Alameda sigue siendo lo inhóspito de la sala. Su enorme aforo resulta helado, las cortinas de la pantalla están cayéndose y sus áreas de recepción no son propicias para la convivencia.
Jean – Luc Godard escribió que su generación iba al cine por que les gustaba estar juntos. Espacios como la Cineteca Nacional han entendido eso y se han reconstruido para solucionar no sólo problemas prácticos como el estacionamiento, sino para crear espacios como jardines y cafeterías que permitan convivir antes (y sobre todo después) de ver una película.
Bernardo Bertolucci expuso, en Los soñadores (The Dreamers. Reino Unido, Francia e Italia, 2013) el potencial subversivo de la práctica de ver cine colectivamente. Es posible que el descuido de este aspecto en Cineteca Alameda tenga que ver con una política de encuadramiento colectivo, es decir, con un pretendido aislamiento y falta de solidaridad entre los miembros de una comunidad: los vínculos fuertes y el sentimiento de pertenencia siempre van de la mano de la crítica y la exigencia a las autoridades.
Pero también podría tener que ver con la indolencia que reiteradamente ha demostrado la administración de la cultura en San Luis Potosí.