Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Bajo la misma estrella. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bajo la misma estrella. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de diciembre de 2014

Las peores películas de 2014


El fin de año como momento para recapitular puede ayudarnos a encontrar sentido y a evaluar tendencias. Me refiero obviamente al cine y a la confección de una lista con las peores películas del 2014 que no pretende servir para el escarnio y la burla superficial que tanto éxito tiene en las redes.
Me gustaría más que sirviera como un índice de lo que en perspectiva resultó prescindible, pero cuya visualización permitió detectar tendencias en la producción e incluso - sin demasiado rigor ni exigencia de precisión - prever el futuro inmediato.
En la lista se encuentra cine exquisito: aquel consumido minoritariamente por un público que se supone refinado y asiste a muestras, foros y festivales en circuitos alternativos a lo comercial. Merece un comentario aparte el cine mexicano, porque es mi pre (ocupación) fundamental. Y obvio: están aquí algunos de los filmes más taquilleros producidos por Hollywood en 2014.
Se trata de una lista personal y parcial. Abarcar todo hubiera implicado el reclutamiento, entrenamiento y trabajo de un pequeño ejército de becarios. Lo que no llega a nuestros ojos no nos debe angustiar: mejor trabajemos con lo que podamos ver.
Comenzamos la lista de lo peor del año. Varias películas ya las comenté en otras entradas. Procuraré no repetirme, pero la primera vez que sean mencionadas habrá un enlace a alguno de mis anteriores textos si es que resulta prudente.
Ninfomanía vol. 1 y vol. 2 (Título original: Nymphomaniac: Vol. I y Nymphomaniac: Vol. II). Director: Lars von Trier. Países: Dinamarca, Alemania, Francia, Bélgica y Reino Unido. Año: 2013. Fechas de estreno en México: 15 de abril y 4 de julio de 2014.
Pienso que no es una película tan mala como otras en esta lista. Pero debe ser evaluada respecto a la obra en su conjunto de un director tan importante como Lars von Trier.
Si hay un director ambicioso en el llamado cine exquisito ese es el danés director de Ninfomanía, que es realmente una sola película dividida en dos por motivos comerciales y un filme que pretende muchas cosas y generalmente falla. Trata de ser un ensayo fílmico pero sus ideas y argumentos son poco originales e interesantes. Quiere ser una provocadora fábula erótica y sólo satura y aburre. Hace 40 años hubiese sido perturbadora y puede que lo sea hoy día para quien tenga una cultura fílmica incipiente y un escaso conocimiento de la historia del cine.
Soy consciente de lo polémico del asunto. La prestigiada revista Cahiers du Cinéma la considera algo de lo mejor del año. Y fue uno de los grandes éxitos de exhibición en la Cineteca Alameda, cuya actividad este año no ayudó demasiado a la formación de un público exigente.
Imagen originalmente publicada en la página de Facebook de la revista Cahiers du Cinema.
Más negro que la noche. Henry Bedwell. México y España. 2014. Fecha de estreno en México: 14 de agosto de 2014.
La representante nacional en esta lista es un remake de la película de Carlos Enrique Taboada (Más negro que la noche. México. 1975) perpetrado por Henry Bedwell según esto con técnica digital de relieve, es decir, en 3D. El resultado es acartonado, aburrido, moralino, ilógico, inverosímil, mal actuado, peor filmado y, sobre todo, incapaz de sustituir la risa burlona por el mínimo sustito.
Si planean filmar Veneno para las hadas (Carlos Enrique Taboada. México. 1986) con esta misma lógica yo si les pediría desistir. Tratar de esta forma la obra de uno de los escasos maestros del terror mexicano es, ya no digamos un insulto para el público, sino un crimen lesa cinematografía.
Transformers: La era de la extinción. (Transformers: Age of Extinction). Michael Bay. Estados Unidos y China, 2014. Fecha de estreno en México: 10 de julio de 2014.
La hipertrofiada e hidrocefálica superproducción internacional sobre los carritos robots de marca Hasbro tiene una estética que deriva en uno de los trabajos cinefotográficos más feos de la era digital. Además no muestra ningún respeto por la vida humana ni por el rigor cinematográfico ya que está repleta de escenas hiperviolentas mal planeadas y peor ejecutadas que, en su conjunto, configuran uno de los mayores martirios fílmicos de 2014.
Transformers: La era de la extinción sería un buen ejemplo de los resultados de la estrategia de las franquicias, que sobre explotan productos que por sí nacen sin mayor capacidad de generar interés o entusiasmo estético, pero que logran resultados brutales en taquilla: esta monstruosidad costó, ateniéndonos a las cifras de IMDB, unos 210 millones de dólares y para el mes de octubre había recaudado en todo el mundo mil 80 millones 935 mil 927 billetes verdes, lo que resulta, como todo en ella, una barbaridad.
Este film era un candidato que se antojaba invencible para el título de la peor película de 2014, si no hubiera estado:
Bajo la misma estrella (The Fault in Our Stars). Josh Boone. Estados Unidos, 2014. Fecha de estreno en México: 6 de junio de 2014.
La historia de dos adolescentes enfermos e insoportables, uno orgullosamente tarado y otra supuestamente intelectual, se mueve por un mundo color de rosa sin conflictos sociales ni económicos donde los prejuicios y lugares comunes más idiotas de la clase media son revalorados. Por ello no me extraña que haya tenido tanto éxito entre el público habitual de las salas comerciales.
Bajo la misma estrella no me merece más que adjetivos descalificativos: aburrida, pedante, pretenciosa, hueca, derivativa, manipuladora, fresísima, mochísima, fea como su protagonista, mensa como aparenta ser su guionista y con tan poca imaginación como la que demuestra su director. Ojalá nunca tenga que leer el libro en el que se basaron.
Espero que 2015 nos traiga mejores películas que éstas, lo cual no es mucho pedir. En los próximos días saldrá por la red un capítulo del podcast Sonido Directo donde discutiremos lo mejor y peor del año de una manera más amplia.
Una última reflexión: creo que las películas deben sorprendernos y deleitarnos, cada una de forma especial. Nosotros los espectadores debemos de ser conscientes de que hay muchos tipos de cine y que con un poco de conocimiento y práctica podemos disfrutar de casi todo lo bueno que hay y que tiende a sobrevivir con el paso del tiempo.
No hay que amargarse. Después de la lista de experiencias fallidas hay que hacer otra de los mejores eventos fílmicos del año. Queda pendiente para la próxima semana, la última de 2014.

lunes, 16 de junio de 2014

Bajo la misma estrella


Bajo la misma estrella (The Fault in Our Stars. Estados Unidos, 2014), el melodrama taquillero de la temporada, inicia con una mentira sobre si mismo. Al principio de la película dirigida por Josh Boone se anuncia que no será una historia igual a todas las que tratan sobre gente enferma de cáncer. Y lo que ocurre realmente es que está conformada por una serie de ideas repetidas, filmada de una manera nada original y larga hasta la aburrición. Por si esto fuera poco mantiene una posición intelectual que sería pretenciosa sino fuera ridícula.
La película trata de dos jóvenes enfermos. Ambos serían muy exitosos sino fuera por su enfermedad. Ella es Hazel. Tiene cáncer tiroidal extendido a los pulmones. Es estudiosa e intelectual de una manera mas bien insoportable, como lo saben ser los adolescentes. Shailene Woodley interpreta este papel. Su pareja es Gus, quien solía ser jugador de básquetbol hasta que tuvieron que cortarle una pierna. Ahora prefiere los video juegos y sueña con una narrativa heroica que le permita trascender. El actor Ansel Elgort trata de convencernos de su inteligencia a lo largo de toda la película sin demasiado éxito.
Bajo la misma estrella, título que en su traducción mexicana carece de sentido, trata del encuentro de Hazel y Gus, el romance adolescente que sostienen y de su sexualidad carente de cualquier elemento perturbador. Juntos viajan a los Países Bajos, y en Ámsterdam visitan las calles mas turísticas, los canales, los restaurantes de lujo y la casa de Ana Frank. Ni una vista de la zona roja y sus fálicos monumentos que pudieran remotamente perturbar al público... al público de hace 40 años.
En términos de guión, Bajo la misma estrella repite el modelo de Historia de amor (Love Story. Dirección: Arthur Hiller. Estados Unidos. 1970) la película protagonizada por Ali MacGraw y Ryan O'Neal sólo que sin matrimonio y con unos años mas en la edad de los personajes. Aunque al inicio nos quiera despistar, Bajo la misma estrella, tiene un guión tan predecible que no deja dudas prácticamente desde el principio. Uno de los amantes le va a sobrevivir al otro. Y nosotros, los espectadores, tendremos que sobrevivir al aburrimiento que nos va a producir.
La película ocurre en un ambiente de clase media alta donde las preocupaciones financieras apenas aparecen, un mundo donde toda la gente se viste bonito, utiliza computadoras y teléfonos Mac y donde hay miembros de las familias que pueden dedicarse de tiempo completo a cuidar a los enfermos. Este entorno es ideal para disminuir el tono de la narración. En lugar de ser un drama sobre las condiciones sociales imperantes en una sociedad que no cuenta con apoyos para la salud de la mayoría de la población, Bajo la misma estrella se concentra en la pérdida de la virginidad de sus personajes y en las consecuencias emocionales del primer enamoramiento sin dejar de ser un melodrama en el sentido peyorativo del término.
Hubo gente en el público que sorbió algunos mocos y seguramente dejaron caer algunas lágrimas. La película está hecha para eso. Filma en gran acercamiento los momentos dolorosos de los personajes, con la idea de que si los vemos sufrir nosotros, de este lado de la pantalla, también sufriremos. Obviamente el impacto no es parejo. No dejan de escucharse las risitas sardónicas de aquellos que son conscientes de la exageración.
La manera en que el director Josh Boone filmó Bajo la misma estrella carece de cualquier tipo de originalidad, la cámara siempre está puesta de una manera convencional, sin aportar nada, con una luz siempre exageradamente clara. Las escenas se resuelven recurriendo al lugar común: si los personajes despiertan, lo primero que vemos es su casa bajo la luz del nuevo día, luego se entra a su cuarto y si es un diálogo (como casi toda la película) primero vemos el rostro de un personaje y luego el siguiente.
El uso de la música es convencional en extremo, ya que se pone cuando los personajes se dan el primer beso, es decir se ocupa para aderezar las escenas mas empalagosas de la película. Y en algunas de ellas se incurre hasta en el exceso de usar filtros para que la imagen se vea mas suave. La idea, pudiera ser, es que la película pareciera un video clip.
Lo peor de todo es la posición intelectual de Bajo la misma estrella. La voz en off de Jeisel trata de ser irónica. El guión quiere mostrarnos a un Gus que es mas inteligente que los propios adultos. La “sabiduría” de la clase media no sólo se consiente, sino que se aprecia. Y eso que hay un par de actores que por su trayectoria podrían aportar algo de oscuridad, de contraste a la película. Laura Dern hace muchas lunas inspiró las fantasías psicóticas de David Lynch y Willem Dafoe fue el Jesús de Martin Scorsese en La última tentación de Cristo (The Last Temptation of Christ. Estados Unidos y Canadá. 1988) y el protagonista de Anticristo (Antichrist. Lars Von Trier. Coproducción de Dinamarca, Alemania, Francia, Suecia, Italia y Polonia. 2009).
Espero que un actor del talento y prestigio de Willem Dafoe haya cobrado mucho por el par de escenas donde se desperdicia completamente, ya que su personaje es una especie de Dr. House incapaz de imponerse intelectual y moralmente a un par de adolescentes. Es finalmente la muestra del desprecio de guionistas y director a cualquier atisbo de profundidad. Una historia como la de Bajo la misma estrella tiene muchas aristas oscuras. Mencionemos un par, ya tratadas en otros filmes. Primera arista oscura: la sexualidad de los lisiados. El cuerpo incompleto que apetece y obtiene placer como evidencia de estar vivo, tal y como se vio en Metal y hueso (De rouille et d'os. Jacques Audiard. Francia y Bélgica. 2012). De eso casi no hay nada en Bajo la misma estrella.
Segunda arista oscura: el humor negro, la risa que surge de situaciones en las que el buen gusto o la corrección política no permiten hacer bromas. De esto apenas se escucha alguna línea los diálogos de la película en cuestión. Qué diferencia, por ejemplo con Juno - Crecer, correr y tropezar (Juno. Estados Unidos. 2007) la reflexión sobre el embarazo adolescente de Jason Reitman, donde la sexualidad tabú de los jóvenes muy jóvenes era tratada con desenfado y profundidad. Pero de haber seguido cualquiera de esas líneas, Bajo la misma estrella quizá hubiera sido un film menos exitoso. Más interesante, profundo e inteligente, pero menos taquillero. Finalmente no se puede tenerlo todo.