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martes, 11 de marzo de 2014

300: el nacimiento de un imperio. Hombres y mujeres


300: el nacimiento de un imperio (300: Rise of an Empire. Murro. Estados Unidos, 2014) aporta una serie de ideas y de valores en los que bien valdría la pena detenerse. Al igual que su precuela pondera la capacidad de sacrificio, la valentía, el ánimo libertario en este caso representado por el ejército ateniense.
300: el nacimiento... agrega otro elemento que no había en la historia de los espartanos o que quedaba desdibujado en su traslado del comic de Frank Miller a la película: los atenienses y en especial Temócrito, su general interpretado por Sullivan Stapleton, obtienen sus victorias sobre los persas mediante el uso de la racionalidad, el ingenio y la estrategia.
Estas habilidades se contraponen a la impulsividad agresiva de la general del los persas, Artemisia, interpretada por Eva Green. Ella tiene el impulso ciego de la venganza, es capaz de manipular a Jerjes (Rodrigo Santoro) para que le haga la guerra a los griegos.
La exposición de su pasado traumático como víctima no justifica los valores que se le imponen al personaje de Artemisia. Junto con Jerjes (caracterizado de una forma relativamente femenina, comparada con los griegos) representan una serie de valores que se identifican con la mujer: La superstición, la manipulación psicológica y sexual y el arrebato de lo irracional que lleva finalmente al personaje a la perdición.
En estos tiempos, donde se pretenden revalorar las diferencias de lo géneros, habría que tomar en cuenta estas ideas que transmite el filme 300: el nacimiento de un imperio. Antes de fascinarnos por las capacidades físicas iguales entre un guerrero hombre y una guerrera mujer, deberíamos pensar cómo caracterizamos a las mujeres, reflexionar sobre lo que propone la propia película en este sentido.
No hay que olvidar que en gran medida la racionalidad masculina nos ha llevado al entorno de violencia y degradación de lo artístico en favor de lo práctico que vivimos hoy en día.

lunes, 10 de marzo de 2014

300 el nacimiento de un imperio. Ni la mejor computadora puede generar un rostro como el de Eva Green


Es paradójico que un rostro humano sea lo mejor de una película como 300: el nacimiento de un imperio (300: Rise of an Empire. Murro: Estados Unidos, 2014), siendo como es un filme voluntariamente alejado de la realidad, obsesionado con reproducir la luz de tinta del mundo del comic por la vía de lo digital. Y es que, según un pensamiento atribuido a John Ford, lo mas bello que puede registrar el cine es el rostro humano.
Ni los naufragios, ni los atardeceres, ni la niebla o la sangre de épicas batallas, todas salidas de horas y mas horas dedicadas en procesadores digitales de última generación pueden superar al rostro de Eva Green.
La actriz de origen francés, descubierta por Bernardo Bertolucci en su salvaje declaración de amor al cine llamada Los Soñadores (The Dreamers. Bertolucci: Reino Unido, Francia e Italia, 2003) es la novedad fílmica en el mundo dominado por los hombres de la saga de los 300.
No se trata de la profundidad psicológica de su personaje, reducida a un esquema poco original y débil, sino su sola presencia la que le da un aporte físico a la idea de la transgresión.
Eva Green es capaz de transmitir sexualidad y violencia: con su sola mirada reta al mundo de lo masculino e incluso en su derrota es el elemento que flota en la imaginación horas o días después de haber visto la película.
Ningún escenario digital, ni un sólo plano compuesto por computadora, ningún efecto especial puede superar la presencia fílmica de un rostro fotogénico.

300: el nacimiento de un imperio sin novedad en el frente


Se estrenó este fin de semana 300: el nacimiento de un imperio, (300: Rise of an Empire. Estados Unidos, 2014) película dirigida por Noam Murro y que es secuela de 300 (300. Estados Unidos, 2006) adaptación de la novela gráfica de Frank Miller filmada por Zack Snyder.
300 se impuso en el 2007 en el gusto de cierto público con una estética muy cercana al cómic, con una forma alejada de la realidad e hiper procesada por computadora.
Fue de los primeros experimentos relativamente legibles filmados completamente en estudio sobre pantallas verdes para posteriormente agregarles fondos generados digitalmente.
A la vuelta de 7 años, 300 tiene una legión de seguidores, elemento seguramente calculado para convertir en franquicia estas historias de las Guerras Médicas inspiradas por lo menos en parte, en los textos que Herodoto publicó hace mas de 2 mil 450 años.
Hay que entender cómo funcionan las franquicias en la industria cinematográfica contemporánea. Una película como 300: el nacimiento de un imperio se hace con un presupuesto de mas de 100 millones de dólares. Una inversión de ese tamaño requiere de un condiciones que aseguren no sólo su recuperación, sino la obtención de ganancias.
La gran industria fílmica busca películas que el público acepte ir a ver por que le son familiares y le generan expectativas de satisfacción elevada. De ahí la enorme cantidad de secuelas, precuelas y adaptaciones de otros medios como - principalmente y sin ser el único - la televisión.
En 300: el nacimiento de un imperio hay mucha sangre salpicada a la cámara, amputaciones, mucha hormona digital, muertos y mas muertos (incluyendo algunos momentos muertos de la trama), acción que jamás pretende ser verosímil y una filmación hiper codificada para obtener efectos en tercera dimensión.
Por ejemplo: una buena decapitación hay que filmarla en ángulo bajo. Los personajes deben correr a través de obstáculos y la cámara detrás de ellos. Es bueno que floten en el aire chispas que en apariencia se acerquen al espectador. Igual conviene que haya elementos que mojen el lente de la cámara, estos pueden ser agua pero se debe preferir la sangre...
Estos son algunos de los elementos nada originales del gran estreno de este fin de semana en todo el mundo. Que además tiene uno de los finales menos satisfactorios, en términos dramáticos, de que va del año. Ni siquiera se simula la inminencia de una tercera parte.