El documental de Julien Elie, Shifting Baselines: Horizontes Perdidos (2025), llega a la pantalla de la Cineteca Alameda con una sola función al día. Se trata de una obra dirigida a un público reducido, habituado al visionado de propuestas cinematográficas novedosas y que, en esta ocasión, nos enfrenta a una realidad tan incierta como sombría.
La cinta tiene una imagen poderosa en su primera parte: un hombre recorre las carreteras de Estados Unidos en su motocicleta, cargando su computadora con luz solar y durmiendo al aire libre, con el único objetivo de llegar a Boca Chica, Texas. En ese mismo escenario, un grupo de jubilados acomoda sus sillas plegables frente al mar, entusiasmados por ser testigos de lo que consideran una nueva era para la humanidad: el proyecto espacial privado de Elon Musk, SpaceX, que pretende colonizar Marte mientras lanza decenas de satélites diariamente.
Sin embargo, el entusiasmo de estos espectadores se matiza rápidamente bajo la mirada del director Julien Elie. Filmado en un blanco y negro riguroso y utilizando lentes de focal larga que nos aproximan de manera casi táctil a las naves espaciales, el documental construye una estética de distopía. Las instalaciones de SpaceX, envueltas en la niebla, sugieren que el futuro nos ha alcanzado y que este no es precisamente luminoso.
El título del filme remite a las palabras de un científico en Belice: "Shifting Baselines" u horizontes cambiantes, en una traducción más literal. Históricamente, la humanidad ha buscado en el cielo guías constantes para trazar sus rutas; hoy, la proliferación de satélites y la acumulación de chatarra espacial —fragmentos de aluminio que caen sobre los campos de Estados Unidos— han alterado irremediablemente esa referencia. Mientras unos sueñan con las estrellas, los ambientalistas señalan que las aves migratorias ya no vuelven a los humedales y la pesca escasea en el Caribe.
A diferencia de otras producciones que buscan explicarlo todo, Elie opta por un documental sin narración omnisciente, construido a base de testimonios contradictorios. El resultado es un ejercicio de pesimismo razonable, donde se cuestiona si la ambición espacial no es sino una huida para buscar nuevos mundos para explotar sus recursos en lugar de salvar el propio.
La exhibición de Shifting Baselines: Horizontes Perdidos en la Cineteca Alameda, con apenas una función al día, es síntoma de un problema mayor: estas películas exigen un público que no surge por generación espontánea, sino que debe ser cultivado.
Las instancias culturales así como las educativas y la inexistente crítica parecen haber renunciado a esa labor pedagógica, limitándose exclusivamente a la exhibición y utilizando títulos de este calibre meramente para cubrir el expediente de mostrar "cine con pretensiones artísticas". Propuestas tan potentes como la de Julien Elie merecen más que la desidia de una exhibición por compromiso, sin convicción alguna.

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